Historia

La alegría muda de Mario es una película basada en el libro del mismo nombre escrito por Amaya Áriz. Una vez que ella y su marido tuvieron un diagnóstico preciso sobre su hijo, Amaya, que comenzó a escribir tras perder el habla, necesitó compartir su experiencia a través de un blog. El blog tuvo mucho éxito y más adelante se convirtió en un libro.

El libro es un documento muy personal que nos permite vivir el día a día de una madre cuyo hijo tiene autismo. Un libro que nos hace estar junto a ella y junto a Mario. Y nos emociona, y nos hace sufrir, y nos hace tener la esperanza de un futuro mejor.

Mario y Amaya

Decenas de miles de familias han pasado por una situación similar a la de Amaya y Alfonso, los padres de Mario. La realidad supera a la ficción, una realidad a veces demasiado cruel, porque así somos las personas cuando no somos capaces de ponernos en la piel del que tenemos enfrente. Una realidad ilusionante y llena de esperanza, cuando vemos que somos capaces de dar más de lo que pensamos cuando se trata del cuidado de nuestros hijos.

La película La Alegría muda de Mario estará llena de verdad, de emociones, de lágrimas y de risas, como sólo puede estarlo una película basada en hechos reales.

Reparto

Reparto provisional de actores.

Noticias

Hoy, 6 de mayo, Mario cumple 10 años

Han pasado 7 años y cuatro meses de su diagnóstico. Lo hemos dado todo por mantener un entorno estable y estructurado para que pudiera avanzar.

Serafín Zubiri, con La alegría muda de Mario

En nuestro viaje a Madrid para presentar la película «La alegría muda de Mario», hemos coincidido con nuestro querido amigo Serafín Zubiri.

2012, año del nacimiento de la película

Fue hace seis años cuando el germen de esta película empezó. Gracias Juan Ramón.

Localizaciones

Pamplona

Pamplona es un personaje más en La Alegría Muda de Mario.

Durante la película, tendremos la oportunidad de recorrer junto a los protagonistas las partes más emblemáticas de la ciudad. Así lo hicieron Amaya y Mario en la vida real.

Baquedano

También hay que destacar Baquedano, a donde la familia va a pasar unos días en una casa rural.

El impresionante valle del nacimiento del río Urederra harça que la película gane en vistosidad. Un entorno natural y espectacular en donde el río, será el símbolo del fluir de la vida.

Dune du Pilat

Y por último, la Gran Duna de Pilat, también llamada de Pyla.

Es una enorme formación de arena natural costera acumulada en el litoral aquitano del golfo de Vizcaya en la entrada de la bahía de Arcachón y donde Amaya y Alfonso pasaban a menudo sus vacaciones.

Productora

pro
duc
tora

La Alegría Muda de Mario Films A.I.E.

La película será producida por La Alegría de Mario (Asociación de Interés Económico) fundada ex profeso por Amaya Áriz (@alegriamuda) y Juan Ramón Lucas (@JuanraLucas) para coordinar todas las labores de pre-producción, producción y post-producción. La intención es trabajar con los mejores profesionales, tanto artísticos como técnicos, del panorama cinematrográfico español.

JuanRamonLucas-AlegriaMudadeMario

Gran parte de los beneficios de la película serán donados a la Asociación Navarra de Autismo – ANA para la puesta en marcha de un proyecto inclusivo: la creación de pisos compartidos tutelados para que las personas con Autismo puedan vivir en inclusión real en nuestra sociedad.

El fin último de la productora es realizar una película que conciencie a la sociedad sobre el autismo para lograr que quieran y respeten a las personas con autismo.

Inversores

in
ver
so
res

Inversores

La Ley del Cine, que entró en vigor en 2008, permitió que el capital de otros sectores distintos al mundo audiovisual pudieran financiar películas a través de las agrupaciones de interés económico (AIE), al considerarlo como una actividad estratégica para la cultura y el ocio. Se establece que, para incentivar las inversiones en producciones cinematográficas, se fomente la constitución de una AIE a la que resultará de aplicación el régimen fiscal especial establecido en la Ley del Impuesto de Sociedades. Es decir, facilitan la deducción por inversiones a aquellos sujetos pasivos del Impuesto de Sociedades y del IRPF que las realicen en producciones cinematográficas con nacionalidad española, largometrajes de ficción, animación o documental, además de series de ficción para TV.
Esta deducción, junto con la generación de bases imponibles negativas aplicables a los inversores de la película, constituyen el conjunto del beneficio fiscal. Esto les permite convertirse en productores, logrando así una optimización fiscal, además de estimular paralelamente la industria del celuloide y de la televisión.

La apuesta es segura porque al vehicularlo a través de una AIE, el inversor gana automáticamente los porcentajes de la desgravación, teniendo en cuenta que está garantizada aunque la producción no tenga éxito en taquilla.
Con esta fórmula, el capital privado invertido en la película consigue una deducción del 18 % al 20 % (para el primer millón de euros) del coste de producción, reduciendo las subvenciones en la península; el 35% Navarra y un 30 % en el País Vasco. La película se rodará principalmente en Navarra. Se añade una fuente más de financiación al peculiar régimen de financiación de largometrajes que obliga a los productores a sufragar el coste de la película, sin obtener beneficios antes del segundo o tercer año desde que se comienza a trabajar sobre la idea, hasta que se consigue taquilla o se venden los derechos a las televisiones o plataformas digitales.

La apuesta es segura porque al vehicularlo a través de una AIE, el inversor gana automáticamente los porcentajes de la desgravación, teniendo en cuenta que está garantizada aunque la producción no tenga éxito en taquilla. Está pensado, sobre todo, para aquellas personas o empresas con patrimonio y otros ingresos, ya que la rentabilidad se logra a través de incentivos fiscales y no de la venta con plusvalías de la participación en la película.

Cualquier persona física o jurídica puede tomar una participación y deducirse entre un 18 y un 40 % del coste del largometraje (en la parte proporcional). Esas participaciones pueden ser revendidas a terceros, permitiendo la salida de productores o inversores de la AIE porque la titularidad de la obra sigue siendo de la sociedad (AIE). Quien produce realmente la película es la AIE (La Sociedad) y no el productor. Éste, en realidad, tiene de un 1 a 5 % de productor ejecutivo, e incluso la obra puede ser producida al 100 % por la AIE, como ha ocurrido en varias películas. Las compras y ventas de las participaciones solo se pueden hacer antes y durante la producción de la película. Una vez producida la obra y obtenida la calificación de obra, ya no se podrá vender más participaciones porque los implicados dejan de ser productores. La obra quedó producida y calificada.

No debemos olvidar que la AIE es la titular de los derechos de propiedad intelectual de la obra audiovisual que el productor le ha cedido hasta su disolución.

Las ventajas de utilizar una AIE para inversiones cinematográficas implican flexibilidad (permite la utilización de un vehículo independiente para realizar la inversión, pero con una figura más abierta que la de una sociedad) y fiscalidad (los beneficios y pérdidas e incentivos fiscales se imputan directamente a los inversores como si estos realizaran directamente la inversión, de forma que pueden ser aplicados contra el resultado positivo obtenido por la entidad en ese período). Además, la AIE permite la entrada de varios inversores, posibilitando aumentar el volumen de la inversión en un vehículo con administración y funcionamiento muy flexibles.

Es, ante todo, una herramienta de optimización fiscal para el inversor, y de obtención de fondos para el productor. Se trata de diferir impuestos. Al tener pérdidas en los primeros años, a los profesionales que han invertido en la producción de la película –al menos unos 50.000 euros– y que tienen una base imponible muy alta en su renta –con ingresos superiores a 150.000 euros– logran bajar el porcentaje de su IRPF, con lo que ganan dinero por ese diferimiento del pago de impuestos. Además, posteriormente esa inversión también se verá recompensada con un porcentaje de los beneficios propios de la película, lo que añade una rentabilidad extra.

La desgravación se aplica al final del año fiscal en que se invierte el monto, y la desgravación fiscal se activa cuando la obra tiene su certificado de obra.

Hay empresas que deben esperar al final del año para saber si van a generar beneficios o no. En el caso óptimo, estamos hablando de inversores que tienen mucho dinero y saben de antemano que van a tener muchos beneficios. Puede que un año que no tenga las bases imponibles suficientes para poder compensar el máximo del 35 %, tiene 10 años más para hacerlo, pero a los inversores les interesa invertir y desgravar en esa misma anualidad, es decir, a los doce meses siguientes naturales. Si la obra se produce en 2018, no se podrá desgravar hasta 2019 y la calificación de obra debería realizarse en 2018. Tiene que existir un planteamiento muy claro de cómo se va llevar a cabo la producción

Si el inversor tiene intención de seguir invirtiendo en cine, puede lograr una cartera de títulos que puede estar liquidando durante un tiempo largo.

Se puede mantener la AIE activa, sin embargo, la práctica habitual es su disolución a los cinco años de su constitución (dos años para los procesos de producción y tres años para la amortización). Unos inversores querrán seguir siendo socios de la producción a través de la AIE y otros preferirán vender sus participaciones de la AIE, lo que implica que el 100 por 100 de propiedad del negativo revierte al productor original de la obra recomprando las participaciones del inversor a precio de costo. Esta recuperación se puede realizar posicionando al inversor en una primera recuperación de la inversión (rendimientos de la obra por ventas). Una vez que el inversor ha recuperado los rendimientos y beneficios fiscales revende a precio de coste las participaciones (por ejemplo, a 1 euro/participación), se liquida la AIE y el productor recupera los derechos y la propiedad de la obra para su productora.

Contacto

Escribenos cualquier consulta sobre la película o si lo prefieres escribe un mail a Amaya Áriz al correo amaya@laalegriamudademario.com


Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies